El Balneario de Ledesma reabre sus instalaciones con ilusión por reencontrarse con su público tras diez largos meses de pandemia

El Balneario de Ledesma reabre sus instalaciones con ilusión por reencontrarse con su público, tras diez largos meses de pandemia

El histórico balneario de Ledesma de Salamanca reabre este viernes, 23 de julio sus puertas tras más de diez meses de inactividad por la pandemia. Lo hace con mucha ilusión para recuperar el terreno perdido tras la crisis y volver a ser el motor turístico y de actividad que históricamente lo ha sido para la villa termal de Vega de Tirados y toda la comarca de Ledesma. También con su tradicional oferta de vacaciones de salud y bienestar para toda la familia, un programa de actividades diseñado para el verano y, además, con un meticuloso plan de contingencia y protocolo de calidad dentro de sus compromisos y controles de calidad para un #TurismoSeguro.

Desde el enclave termal explican que apuestan por la apertura de sus instalaciones pese a no contar por aún con el programa nacional de termalismo social, que garantizaba un importante número de usuarios y que se espera el IMSERSO-Gobierno de España reactive a partir del mes de octubre, ante una buena expectativa entre sus clientes tradicionales. Si se han puesto en marcha otras iniciativas de salud y prevención termal, como el plan de termalismo del Montepío o, por primera vez, uno local, de termalismo municipal, con el propio Ayuntamiento de Vega de Tirados para una iniciativa ad hoc de salud termal con sus vecinos/as.

Las aguas termales del Balneario de Ledesma han sido usadas de forma medicinal a lo largo de los siglos. De datación confirmada de funcionamiento desde tiempos de Hispania y Marco Aurelio -aparecieron vasijas con monedas fechadas entre los años 186 y 192 después de Cristo,  y con una prolija literatura documental que va desde una orden de Ramiro II de León el interés de su reino por repoblar los Baños por su carácter estratégico y su servicio salubre a la concesión en 1164 del título de villa termal a los Baños por orden de Fernando II de León, adquirió mucha fama en el país por las recomendaciones que de sus aguas hicieron desde el médico de los Reyes Católicos, don Fernán Álvarez de la Reina, “por su poder curativo”, al insigne Diego Torres de Villarroel, el escritor más relevante de su tiempo, poeta, dramaturgo, médico, matemático, sacerdote y catedrático de la Universidad de Salamanca, sitúa de nuevo al Balneario de Ledesma en el mapa de los centros de salud por agua de España con un estudio científico dedicado en exclusivo a sus aguas y tratamientos.

Gracias a sus propiedades físicas, especialmente indicadas para procesos articulares, tanto degenerativos como inflamatorios, y reportan grandes beneficios a los pacientes, las aguas del Balneario de Ledesma fueron declaradas Bien de Interés Minero Medicinal del Reino de España en mayo de 1886. Y en 1931 se declara Monumento Histórico Artístico, perteneciente al tesoro Artístico Nacional. A partir de los años 40, con el paulatino crecimiento del sector del turismo en Europa y con la plasmación de los primeros programas de termalismo de carácter social y laboral, el Balneario de Ledesma, que ocupa una extensión superior a las 40 hectáreas si sumamos todo la zona de dehesa del Tormes ahora utilizada como parque-ruta medioambiental Marco Aurelio, dentro de la oferta de relax y deporte en la naturaleza, ha ido creciendo hasta convertirse en una de las estaciones termales de mayor capacidad del País, pudiendo albergar a unas 600 personas en sus 28o habitaciones y categoría *** estrellas y apartamentos exteriores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde 1980, el Montepío gestiona el Balneario de Ledesma, y ya como propietario desde 1990. En el año anterior a la pandemia el Balneario había tenido unos 17.000 clientes anuales, casi un 75% de clientes que participan en alguno de los programas de termalismo y salud.

Durante el verano el Balneario de Ledesma, a un paso de la Salamanca monumental y punto de entrada del turismo en su comarca (Vega de Tirados, San Pedro del Valle, Juzbado, Ledesma…) la instalación apuesta por un turismo familiar que combina el termalismo y el relax con actividades para todos los públicos que incluyen sus piscinas exteriores, música en directo y actividades y talleres.

Sus famosas piscinas exteriores, con toboganes, abrirán este año al público exterior de martes a domingo, de 13h a 20 horas, previa reserva (reservas@montepio.es) y con un límite de 100 personas al día.

La apertura del Balneario este viernes llega con un importante nivel de reservas para agosto y primera quincena de septiembre lo que hace manejar buenas expectativas a la dirección, que aún espera la plasmación y llegada de los fondos de ayuda como empresa y actividad claramente perjudicada durante la pandemia.

REUNIÓN CON LA PLANTILLA DEL BALNEARIO DE LEDESMA: ILUSIÓN Y EXPECTATIVA

 

 

 

 

 

 

El Balneario de Ledesma cuenta con más de cien trabajadores/as siendo un motor de actividad económica para la comarca. Y es desde hace siete décadas una referencia para las 9.000 familias mutualistas del Montepío en Asturias. Desde 2015 el Montepío ha desarrollado un plan de modernización y diversificación de actividades cuya progresión se ha visto abruptamente interrumpida por la pandemia. Dos días después del estreno de la temporada termal 2020, el 13 de marzo, con todo preparado, llegó el confinamiento, lo que supuso con el cierre prologando y la suspensión del Imserso y de otros programas, notables pérdidas para la instalación, superiores al millón de euros. Por ello, el Montepío ha llegado a hacer una campaña en Asturias de apoyo, solicitando a su público un apoyo solidario este año con las reservas de sus vacaciones. Decenas de Ayuntamientos de Salamanca y de Asturias (casi todos ubicados en las comarcas mineras), llegaron a aprobar mociones de apoyo y a favor de una ayuda que permitiese dar viabilidad a un Balneario pionero en la historia del termalismo en España.

En la víspera de la apertura, el presidente del Balneario de Ledesma S.L.U. (y Montepío), Juan José Pulgar y el director del Balneario de Ledesma, Ángel Lois, acompañados de otros puestos de dirección de la entidad, mantuvieron un encuentro con la plantilla de la instalación, unas 80 personas, en las que se constató la buena acogida a esta motivadora nueva realidad, tras meses de preocupación por la crisis de la pandemia, el cierre y sus consecuencias, entre ellos un ERTE y un necesario Acuerdo Social con el Comité de Empresa, con el que, gracias a este documento de consenso y protección para el futuro de la empresa y la plantilla, se propicia un reparto del trabajo de manera solidario y corresponsable con el fin de que todos los/las trabajadores/as puedan incorporarse e ir rotando mediante jornadas reducidas para que el arranque de la actividad, que será gradual según la demanda, puede beneficiar al reingreso laboral de la práctica totalidad, a excepción de los afectados por otras contingencias de índole laboral (como incapacidad temporal, bajas etc).

Un aceptable nivel de reservas hasta la llegada del programa del IMSERSO nos permitiría, una vez concretado el programa de termalismo, recuperar la normalidad, manifestó el presidente del Montepío, que señaló, no obstante, que iniciamos la temporada presente con un -230.000 euros derivados, entre otras cosas, de los necesarios costes de arranque y puesta a punto de nuevo de la instalación tras el parón. Pese a ello, el optimismo y las ganas de volver a ser el gran Balneario de Ledesma reinaban en el ambiente a la espera de que en pocas horas lleguen a los Baños de Ledesma los primeros clientes del verano 2021, a un paraje ideal por la singularidad medioambiental del paisaje para recuperarse de la pandemia y descansar.